Cronología
- 1596Nace en La Haye (Turena)
- c. 1607-1615Colegio jesuita de La Flèche
- 1619La noche de la estufa (10 de noviembre)
- 1628-1649Vive en las Provincias Unidas (Holanda)
- 1637Discurso del método
- 1641Meditaciones metafísicas
- 1644Principios de la filosofía
- 1650Muere en Estocolmo
1Contexto: crisis y ciencia nueva
Descartes vive en un siglo XVII en crisis: guerras de religión (la guerra de los Treinta Años, 1618-1648), el escepticismo de Montaigne y el derrumbe de la física de Aristóteles ante la revolución científica de Copérnico y Galileo.
- Nace en La Haye (Turena, Francia) en 1596. Estudia en el colegio jesuita de La Flèche, uno de los más famosos de Europa, y sale decepcionado: de todo lo aprendido, solo las matemáticas le dan «certeza y evidencia» (Discurso I).
- Deja los libros para leer «el gran libro del mundo»: viaja y se alista en varios ejércitos. En Breda (1618) conoce a Isaac Beeckman, que le anima a unir física y matemáticas.
- La noche del 10 de noviembre de 1619, encerrado en un cuarto con estufa en Alemania, tiene la intuición de una ciencia única y, esa misma noche, tres sueños.
- Desde finales de 1628 hasta 1649 vive en las Provincias Unidas (Holanda), donde puede pensar con más libertad. Tras la condena de Galileo (1633) renuncia a publicar su tratado El mundo. Muere en Estocolmo en 1650, invitado por la reina Cristina de Suecia.
- Obras: Discurso del método (1637), Meditaciones metafísicas (1641), Principios de la filosofía (1644) y Las pasiones del alma (1649). Escribe además una gran correspondencia, por ejemplo con Isabel de Bohemia.

2El método: un saber con la certeza de las matemáticas
«El buen sentido es la cosa mejor repartida del mundo» (Discurso I): la razón es la misma en todos, y si nos equivocamos es porque no la usamos bien («no basta con tener buen ingenio; lo principal es aplicarlo bien»). Como el saber es uno solo, necesita un solo método, inspirado en las matemáticas. Para ello hay que derribar la casa vieja del saber escolástico y reconstruirla sobre cimientos firmes. Sus cuatro reglas están en la segunda parte del Discurso del método:

- Evidencia«No admitir jamás cosa alguna como verdadera sin conocer con evidencia que lo es»: solo lo que se presenta de forma clara y distinta, sin lugar a dudas.
- AnálisisDividir cada dificultad en tantas partes como sea posible y necesario para resolverla mejor.
- SíntesisOrdenar los pensamientos de lo más simple a lo más complejo.
- EnumeraciónHacer recuentos tan completos y revisiones tan generales que no se omita nada.
Las reglas se apoyan en dos operaciones de la razón que explica en sus Reglas para la dirección del espíritu: la intuición (captar de golpe una verdad simple y evidente) y la deducción (encadenar intuiciones). Y como el saber es uno, es como un árbol (carta-prefacio a la edición francesa de los Principios, 1647): las raíces son la metafísica; el tronco, la física, y las ramas, la medicina, la mecánica y la moral. Por eso empieza por la metafísica.
3La duda metódica
Para aplicar la primera regla, Descartes duda de todo lo que se pueda dudar, aunque sea un poco. No es un escéptico: duda para encontrar una certeza. Su duda es metódica, universal y provisional. Tiene tres niveles (Meditación I):
- Los sentidosA veces engañan, sobre todo con cosas pequeñas o lejanas (en otras obras pone ejemplos: la torre cuadrada que de lejos parece redonda, el palo que parece doblado en el agua), y no es prudente fiarse de quien nos ha engañado una vez.
- El sueñoNo hay señales seguras para distinguir la vigilia del sueño. No puedo estar seguro de que lo que veo, ni siquiera mi cuerpo, sea real tal como lo percibo: podría estar soñando. Las matemáticas parecen salvarse: dormido o despierto, dos y tres son cinco.
- El genio maligno¿Y si un Dios engañador, o un genio maligno muy poderoso, me hiciera equivocarme incluso al sumar dos y tres, y no existiera ni la tierra, ni el cielo, ni ningún cuerpo? Ya ni las matemáticas son seguras: es la duda hiperbólica.
El escéptico duda como punto de llegada: no se puede saber nada. Descartes duda como medio: quiere encontrar una verdad tan firme que ninguna duda la pueda tumbar.
4El cogito: la primera verdad
Al final de la duda queda algo que no se puede dudar: que dudo. Y dudar es pensar.
- Aunque todo sea falso y me engañe incluso un genio maligno, para ser engañado tengo que existir. En el Discurso (IV) lo formula así: «Pienso, luego existo». En las Meditaciones (II): «Yo soy, yo existo».
- Es la primera verdad, y tan firme que «ni las suposiciones más extravagantes de los escépticos» pueden conmoverla (Discurso IV). No es un silogismo, sino una intuición: se ve de golpe.
- ¿Y qué soy? Una cosa que piensa (res cogitans): «una cosa que duda, que entiende, que afirma, que niega, que quiere, que no quiere, que imagina también, y que siente» (Meditación II).
- Del cogito saca el criterio de verdad: es verdadero todo lo que percibo con tanta claridad y distinción como el cogito.
- El trozo de cera (Meditación II): al acercarlo al fuego cambian su olor, su color, su forma y su dureza, y sin embargo sigue siendo cera. No lo sabemos por los sentidos ni por la imaginación, sino por el entendimiento. La mente se conoce mejor que los cuerpos.
5Dios, garantía de la verdad
Con el cogito, Descartes solo está seguro de sí mismo y de sus ideas: corre el riesgo de quedarse encerrado en su mente (solipsismo). Para salir necesita a Dios.
- Argumento de la idea de infinito (Meditación III): tengo la idea de un ser infinito y perfecto. Yo, que dudo, soy finito e imperfecto, y no puedo ser su causa. Esa idea tiene que haberla puesto en mí un ser infinito: Dios existe. En la misma Meditación añade otro argumento: yo no me he dado la existencia a mí mismo.
- Argumento ontológico (Meditación V): la existencia forma parte de la esencia de un ser perfecto, igual que a la esencia del triángulo le pertenece que sus ángulos sumen dos rectos.
- Dios es perfecto, y engañar es una imperfección: Dios no engaña. Por eso lo que percibo con claridad y distinción es verdadero, y existe un mundo de cuerpos fuera de mí (Meditación VI).
- ¿Y el error? Nace de la voluntad, que es más amplia que el entendimiento: afirma cosas que no vemos con claridad (Meditación IV).
Objeción de Antoine Arnauld (Cuartas objeciones): Descartes usa la claridad y distinción para demostrar que Dios existe, y luego usa a Dios para garantizar la claridad y distinción. Parece un razonamiento circular.
6Tres sustancias y mecanicismo
Sustancia es «una cosa que existe de tal manera que no necesita de ninguna otra cosa para existir» (Principios I, 51). En sentido pleno solo lo es Dios; las otras dos necesitan a Dios para existir.
El mundo físico es solo materia (extensión) y movimiento, regido por leyes matemáticas, como una gran máquina. Sobran las formas y las causas finales de la física aristotélica. Colores, olores y sabores, tal como los sentimos, no están en los cuerpos sino en quien los percibe. Los animales son máquinas (autómatas) sin alma pensante, y el cuerpo humano también funciona como una máquina (Discurso V).
7El ser humano: el dualismo
- Dualismo antropológico: el ser humano es alma y cuerpo, dos sustancias distintas pero unidas: «no solo estoy alojado en mi cuerpo como un piloto en su navío», sino tan unido a él que formo «como un solo todo» con él (Meditación VI). El alma está unida a todo el cuerpo, pero ejerce sus funciones sobre todo en la glándula pineal, en el centro del cerebro (Las pasiones del alma, art. 30-32).
- Problema de la comunicación de las sustancias: ¿cómo puede algo que no ocupa espacio mover un cuerpo? Se lo preguntó Isabel de Bohemia en una carta de 1643.

8La moral: provisional y de la generosidad
Mientras duda, hay que seguir viviendo. En el Discurso (III) se da una moral provisional de tres máximas:
Como conclusión de su moral provisional, decide dedicar la vida a cultivar la razón. Más tarde, en Las pasiones del alma (1649), explica que las pasiones son naturales y buenas: la razón no las elimina, las gobierna. La virtud clave es la generosidad (art. 153): estimarse a uno mismo solo por el buen uso de su voluntad libre. La libertad es lo que más nos asemeja a Dios (Meditación IV), y somos más libres cuanto más nos guía el entendimiento hacia lo verdadero y lo bueno.
9Compáralo y tráelo al presente
- Actualidad: la hipótesis de la simulación (Bostrom, 2003) y el «cerebro en una cubeta» (Putnam, 1981), como en Matrix; la inteligencia artificial (Descartes sostenía en el Discurso V que una máquina nunca podría usar el lenguaje para responder con sentido a todo lo que se le dice); y el problema mente-cerebro en la neurociencia.
- Legado: el racionalismo (Spinoza, Leibniz), la física mecanicista y la geometría analítica, que creó a la vez que Fermat: por eso las coordenadas cartesianas llevan su nombre. Se le llama padre de la filosofía moderna.
Conceptos clave
- Racionalismo
- Corriente del siglo XVII (Descartes, Spinoza, Leibniz) según la cual la razón es la fuente principal del conocimiento, hay ideas innatas y el modelo de saber son las matemáticas.
- Método
- Cuatro reglas (evidencia, análisis, síntesis y enumeración) para dirigir bien la razón y alcanzar la verdad en todas las ciencias.
- Duda metódica
- Dudar de todo lo que pueda ponerse en duda, no como fin sino como medio, para encontrar una verdad indudable.
- Genio maligno
- Hipótesis de un ser poderoso y engañador que haría equivocarse incluso en las verdades matemáticas. Lleva la duda al extremo (duda hiperbólica).
- Cogito
- «Pienso, luego existo»: primera verdad, evidente e indudable, captada por intuición. Sobre ella se reconstruye todo el saber.
- Claridad y distinción
- Criterio de verdad: es verdadero lo que se presenta a la mente atenta con evidencia (claro) y bien separado de todo lo demás (distinto).
- Ideas innatas
- Ideas que la mente tiene por sí misma, sin recibirlas de los sentidos, como las de pensamiento, existencia o Dios. Se distinguen de las adventicias y las facticias.
- Sustancia
- Lo que existe sin necesitar de otra cosa para existir. Para Descartes hay tres: infinita (Dios), pensante (res cogitans) y extensa (res extensa).
- Mecanicismo
- Explicación de la naturaleza solo por materia (extensión) y movimiento, según leyes matemáticas y sin causas finales: el mundo funciona como una máquina.
- Dualismo antropológico
- El ser humano está formado por dos sustancias distintas, alma (pensamiento) y cuerpo (extensión), unidas y que se comunican a través de la glándula pineal.
- Moral provisional
- Tres máximas para vivir mientras se duda: obedecer las leyes y costumbres, ser firme en las decisiones y vencerse a uno mismo antes que a la fortuna.
Modo PAU
Siete conceptos que valen puntos
- Comentario de texto: lo más habitual son el Discurso del método (partes II y IV) y las Meditaciones metafísicas (I, II y III; en Cataluña, I, II, V y VI).
- Relación con otro autor: con Platón (dualismo e ideas innatas), con Hume (racionalismo frente a empirismo), con Kant o con Agustín.
- Actualidad: la simulación y la realidad virtual, la inteligencia artificial, la relación entre mente y cerebro, o la duda ante los bulos.
- Desarrollo: el método y la duda, el cogito y Dios, o las sustancias y el dualismo. Los autores y textos exactos cambian según la comunidad.
- La duda cartesiana es metódica, no escéptica: es un medio para llegar a la certeza.
- El cogito no es un silogismo («todo lo que piensa existe; yo pienso; luego existo»): es una intuición.
- «Pienso, luego existo» («je pense, donc je suis») está en el Discurso (1637, en francés); «cogito, ergo sum», en los Principios (1644, en latín). En las Meditaciones dice «yo soy, yo existo».
- En el Discurso (IV) no hay genio maligno: duda de los sentidos, de los razonamientos (hay quien se equivoca hasta en geometría) y del sueño. El genio maligno está en las Meditaciones (I).
- Ideas innatas (nacen con la mente) ≠ adventicias (vienen de fuera) ≠ facticias (las fabrica la imaginación).
- Racionalismo (Descartes: la razón y las ideas innatas) ≠ empirismo (Locke, Hume: todo viene de la experiencia).
Ponte a prueba
Ordena los tres niveles de la duda y di qué cae en cada uno.
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1) Los sentidos: no puedo fiarme de lo que percibo. 2) El sueño: no puedo estar seguro de que lo que percibo, incluido mi cuerpo, sea real. 3) El genio maligno: ni siquiera las verdades matemáticas son seguras, ni que exista un mundo de cuerpos. Solo resiste el cogito.
¿Por qué necesita Descartes demostrar que Dios existe?
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Porque desde el cogito solo está seguro de su propio pensamiento. Dios, que es perfecto, no puede engañar: así garantiza que lo que se percibe con claridad y distinción es verdadero y que el mundo exterior existe.
¿Qué demuestra el ejemplo del trozo de cera?
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Que los sentidos no conocen la esencia de los cuerpos: al calentarla cambian todas sus cualidades sensibles y seguimos sabiendo que es cera. Lo sabe el entendimiento, que capta que es algo extenso, flexible y mudable. Por eso la mente se conoce mejor que el cuerpo.
Imágenes: Descartes: copia según Frans Hals (Museo del Louvre) (dominio público, Wikimedia Commons) · Discurso del método: Ian Maire, impresor (Biblioteca de la Universidad de Leeds) (dominio público, Wikimedia Commons) · Glándula pineal: edición de 1664 de *El hombre*, de René Descartes (dominio público, Wikimedia Commons)